A RAÍZ DE UN PROBLEMA PROPIO CREÓ LA MEJOR SOLUCIÓN CON IA PARA VENDER POR WHATSAPP
Mucha gente se pregunta si los emprendedores nacen o se hacen. En el caso de Axel Gualda, se pueden mandar las dos opciones a la final.
El gen lo tuvo desde siempre, y en parte lo heredó. Su padre, de espíritu comercial, maneja desde hace años una empresa de alarmas, siempre le gustaron los negocios y desde chico Axel lo acompañaba a las reuniones. La visión era compartida y las charlas sobre empresas y posibles proyectos, uno de los temas frecuentes.
También soñó, alguna vez Axel, con ser millonario. Viajar en primera, vestirse bien y darse esos lujos que se ven en las series y películas sobre la alta sociedad.
Lo cierto es que el camino propio comenzó apenas ingresado a la secundaria: al ver que el buffet del colegio estaba cerrado, decidió comenzar a hacer él mismo sándwiches de jamón y queso para venderles a los otros chicos. Dado que cursaba a la noche, cada mañana iba a la panadería, encargaba sus 50 pebetes, compraba el fiambre y se ponía a armar. Los sándwiches valían 5 pesos, recuerda Axel, y en los recreos no daba abasto.
Tiempo después, con solo 16 años y siendo amante de la actividad física, fue por más. Hizo un curso de personal trainer y musculación con el certificado correspondiente para ser profe. Eso le sirvió, un año después, para poder trabajar, manejando sus horarios mientras cursaba los primeros años de la carrera de ingeniería.
El crecimiento de lo que terminó llamándose “Gualda Training” fue exponencial. Primero arrancó con clases individuales, luego cuando no podía dar algunas por la facu incorporó a otros profesores, luego para sumar más gente arrancó con grupos de entrenamiento en parques y finalmente terminó dedicándose a la administración del negocio.
En el camino, fiel a su espíritu emprendedor, ideó una marca de ropa deportiva, planes de alimentación a distancia y otros productos asociados a la actividad deportiva. Y hubo, además, múltiples otros proyectos: aplicaciones, gimnasios, intento de un local de sushi, una fábrica de pastas, compra y venta de celulares y hasta el proyecto de una metodología propia de entrenamiento.
Gualda Training, por cierto, siguió escalando y llegó a tener 15.000 egresados en la región, convirtiéndose en una de las más grandes academias digitales de fitness.
¿Alguien conoce al cliente? Así llegó Chatty
A pesar del crecimiento sostenido que venía teniendo Gualda Training, había algo que a Axel lo desvelaba. Las ventas las hacía a través del marketing digital, en general publicidad, y las terminaba de concretar por Whatsapp. Pero le costaba saber, a la hora de recibir nuevos contactos, de dónde venían los leads. O sea, no sabía cuál de los anuncios era el que funcionaba y el que no (o el que menos). Como buen ingeniero, quiso entender y sistematizar un proceso para poder conocer el origen de sus clientes: tener la trazabilidad.
Así fue que creó un sistema para eso, que luego se convirtió en Chatty Analytics: una herramienta de whatsapp business con superpoderes para empresas, especializada en analytics y marketing performance, que les permite a las compañías incorporar IA con un enfoque híbrido, bajo la premisa de que, más allá de la automatización, a la gente todavía le gusta interactuar con personas.
Emprender, sí; estudiar, también
A diferencia de otros emprendedores, que dejan todo cuando alguno de los proyectos comienza a tener buenos resultados, Axel siempre le jugó fuerte al estudio. De chico, en lugar de ir a alguno de los clásicos institutos, se preparó sólo para ingresar al Carlos Pellegrini, donde hizo el secundario.
Más tarde, confió también en su capacidad y los manuales correspondientes para poder ingresar a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), donde estudió ingeniería industrial y fue escolta en la graduación, con casi 9 de promedio. Al recibirse, sintió que lo académico le tiraba, por lo que rápidamente comenzó a dar clases en la materia de Economía, donde permaneció durante varios años.
Fue ahí, justamente, que vio la oportunidad de hacer algo más vinculado a su expertise en la facultad, y de esa manera fue que, con apoyo de los directivos, fundó y quedó como Director de UTN Labs, la primera aceleradora de startups perteneciente a la universidad pública.
Inquieto y con las ganas de los jóvenes estudiantes como aliada, fue que los ayudó a crear y lanzar, recientemente, Transferime, una plataforma para automatizar y facilitar el cobro de honorarios por parte de psicólogos, algo que luego se ampliará a otras profesiones y oficios.
Con sus tres “hijos” andando -Chatty, Gualda Training y UTN Labs- Gualda pasa la mitad del tiempo en Brasil, donde con fondos de palmeras y el sonido del mar, sigue paso a paso las posibilidades de mejorar la captación de clientes y la trazabilidad a través de Whatsapp, mientras monitorea el crecimiento de sus emprendimientos y va pergeñando lo que vendrá.
El ADN y el propio desarrollo, en este caso, hicieron que se convierta en un emprendedor full time.