CADA 22 DE ABRIL, EL MUNDO CONMEMORA EL DÍA DE LA TIERRA COMO UN RECORDATORIO DE LA URGENCIA CLIMÁTICA. PERO EN 2026, BAJO EL LEMA “NUESTRO PODER, NUESTRO PLANETA”, LA CONVERSACIÓN HA EVOLUCIONADO: YA NO SE TRATA SOLO DE CONCIENCIAR, SINO DE ACTUAR. Y EN ESE CAMBIO, LA INDUSTRIA TECNOLÓGICA, TRADICIONALMENTE ASOCIADA A INNOVACIÓN Y CRECIMIENTO, ESTÁ ASUMIENDO UN NUEVO ROL: EL DE AGENTE ACTIVO EN LA TRANSFORMACIÓN SOSTENIBLE.
Durante años, las grandes compañías han comunicado compromisos ambientales ambiciosos. Sin embargo, el nuevo estándar no se mide por lo que se promete, sino por lo que se ejecuta. Hoy, los avances concretos en reducción de emisiones, transición energética y rediseño de productos se han convertido en los verdaderos indicadores de liderazgo.
En este contexto, la industria tecnológica enfrenta un desafío particular. Por un lado, es responsable de una huella ambiental significativa, especialmente en la fabricación de dispositivos, el consumo energético y la gestión de residuos electrónicos. Por otro, posee las herramientas, el alcance y la capacidad de innovación necesarios para impulsar soluciones a escala global.
Algunas compañías ya están avanzando en esa dirección, integrando la sostenibilidad en el centro de su estrategia de negocio. Es el caso de Acer, que ha estructurado su enfoque bajo tres pilares clave: operaciones, productos y cadena de valor. La compañía se ha comprometido a alcanzar emisiones netas cero para 2050 y a utilizar electricidad 100% renovable para 2035, como parte de su adhesión a la iniciativa RE100.
“La sostenibilidad dejó de ser un compromiso aspiracional para convertirse en una responsabilidad operativa. Hoy, nuestro enfoque está en integrar criterios ambientales en cada decisión del negocio, desde cómo diseñamos nuestros productos hasta cómo trabajamos con nuestros proveedores. Creemos que el verdadero impacto se logra cuando la innovación y la sostenibilidad avanzan juntas, permitiéndonos ofrecer tecnología que no solo responde a las necesidades del presente, sino que también contribuye activamente a un futuro más responsable”, Martín Rico, Gerente Comercial de Acer Argentina.
Más allá del compromiso, los avances son medibles. En 2024, Acer alcanzó un 60% de uso de electricidad renovable, un hito logrado un año antes de lo previsto, mientras que el 81% de sus proveedores críticos ya se ha alineado con iniciativas como RE100 o ha establecido objetivos basados en ciencia para la reducción de emisiones. Este enfoque evidencia una transformación que trasciende las operaciones propias para abarcar toda la cadena de suministro.
El cambio también se refleja en el diseño de productos. Entre 2020 y 2024, la compañía produjo más de 50 millones de computadoras y monitores utilizando plásticos reciclados, como parte de una estrategia orientada a reducir la huella de carbono desde el origen. Sobre esta base, en 2024 presentó su primera laptop carbono-neutral, marcando un hito en la evolución hacia dispositivos más responsables.
Este tipo de iniciativas responde a una tendencia más amplia: la sostenibilidad se está convirtiendo en un factor determinante en la toma de decisiones, tanto para consumidores como para empresas. Ya no basta con que un producto sea potente o innovador; también debe ser eficiente, duradero y responsable con el entorno.
La transformación, sin embargo, no ocurre de forma aislada. Requiere colaboración entre compañías, proveedores, gobiernos y consumidores. En este sentido, plataformas como Earthion -impulsada por Acer- buscan precisamente amplificar el impacto colectivo, integrando esfuerzos a lo largo de toda la cadena de valor.
Los avances de la industria también están siendo reconocidos a nivel global. Acer, por ejemplo, ha sido incluida entre las Empresas Más Sostenibles del Mundo 2024 según TIME, ha mantenido la calificación “AAA” en los MSCI ESG Leaders Indexes y ha formado parte del Dow Jones Sustainability Indices en mercados emergentes durante más de una década, reflejando una consistencia en su enfoque ambiental, social y de gobernanza.
En un escenario donde la crisis climática exige respuestas inmediatas, el papel de la tecnología resulta cada vez más relevante. No solo por su capacidad de innovación, sino por su potencial para redefinir la manera en que producimos, consumimos y nos relacionamos con el entorno.
El verdadero cambio ya está en marcha. Y en este nuevo capítulo, el liderazgo no lo marcarán quienes hablen de sostenibilidad, sino quienes logren integrarla, medirla y escalarla. Porque, como plantea el lema de este año, el poder de transformar el planeta no es abstracto: está en las decisiones, y en las acciones, que tomamos hoy.